Eduardo Quintanal, director de la planta de Clarios en Burgos, explica desde el espacio Burgos Corazón Industrial cómo una fábrica con más de medio siglo de historia en la ciudad forma parte del líder mundial en baterías de bajo voltaje: una compañía con 135 años de trayectoria, presencia en más de 100 países y cuyas baterías equipan uno de cada tres vehículos que circulan en el mundo.
Desde el espacio Burgos Corazón Industrial, impulsado por el Ayuntamiento de Burgos, seguimos acercándonos a quienes lideran el tejido industrial de Burgos. En esta ocasión, nos adentramos en una tecnología que trabaja en silencio cada vez que arrancamos un vehículo: el almacenamiento de energía para automoción. Detrás de cada batería de Clarios hay investigación, automatización y un modelo de economía circular que permite a la compañía reciclar 8.000 baterías cada hora a través de su red de instalaciones.
«Uno de cada tres vehículos en el mundo lleva una batería fabricada por Clarios»
Clarios es hoy el líder mundial en la fabricación de baterías de bajo voltaje. Una posición que, según Quintanal, «no viene porque sí», sino que es fruto de 135 años de historia marcados por «muchísima innovación, muchísima tecnología y muchísimo liderazgo».
La compañía cuenta con 53 centros en todo el mundo dedicados a la producción, la distribución, el desarrollo y el reciclaje de baterías, lo que le permite tener una presencia sólida en más de 100 países. Un posicionamiento que, en palabras del director de planta, permite a Clarios «formar parte del futuro que se está construyendo dentro de la movilidad», invirtiendo y apostando seriamente por él.
«En Burgos fabricamos baterías con mucho orgullo y sentimiento de pertenencia»
En España, Clarios dispone de cuatro centros dentro de su modelo de integración vertical: dos fábricas de baterías (una de ellas en Burgos), un centro de inyección de plástico y otro dedicado al reciclaje de baterías usadas.
La planta de Clarios en Burgos está especialmente enfocada en las baterías de primer equipo, lo que significa que sus clientes son directamente los fabricantes de vehículos, «con todo lo que eso conlleva en cuanto a exigencias de calidad, suministro y plazos de entrega». Además, la fábrica burgalesa es parte importante de la marca VARTA, «una marca con muchísimo prestigio y muy reconocida a nivel nacional».
«La combinación entre inversión, tecnología y talento humano es lo que nos permite tener éxito»
Aunque a menudo se percibe la batería como un componente más del vehículo, detrás de su fabricación existe una enorme complejidad tecnológica e industrial. Para Quintanal, la clave está en el conocimiento acumulado durante décadas: «Esa combinación es la que nos permite no solo dar a los clientes lo que nos exigen en calidad y suministro, sino ofrecer soluciones innovadoras e incluso exceder lo que esperan de nosotros».
«Cualquier vehículo, sea de combustión, híbrido o eléctrico, necesita una batería de bajo voltaje»
Lejos de la idea de que la electrificación, el vehículo autónomo y la digitalización vayan a acabar con la batería tradicional, el director de la planta asegura que ocurre «todo lo contrario»: su papel se ve reforzado.
Los vehículos incorporan cada vez más electrónica: sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) como el control de mantenimiento de carril o el frenado de emergencia, pero también elementos de confort como la calefacción, la radio, los elevalunas o los limpiaparabrisas. «Todos esos componentes necesitan una fuente de energía estable y fiable. No puede ser que un sistema de seguridad falle porque falla la batería. Ahí es donde nuestras baterías cobran todo el sentido», explica.
«Las baterías se diseñan pensando en que el 100% sea reciclable»
En Clarios, la sostenibilidad empieza desde el diseño. Las baterías se conciben para que sean 100% reciclables (con la única excepción de elementos residuales como las etiquetas) y la compañía ha creado un circuito cerrado en el que las baterías usadas que llegan al final de su vida útil se convierten de nuevo en baterías nuevas. Gracias a sus propias fundiciones (smelters), Clarios obtiene plomo reciclado como materia prima, y también recupera y reincorpora el plástico al proceso.
En la planta burgalesa, la filosofía de las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) está presente en todo el proceso:
- Reducir: con una apuesta por la instalación de paneles solares que permitan cargar las baterías con energía solar, reduciendo el consumo de la red y la quema de gas.
- Reutilizar: aprovechando el calor generado en la oxidación para la calefacción de la fábrica y para otras fases del proceso que requieren calor.
- Reciclar: la esencia de Clarios, que convierte baterías usadas en nuevas.
«No hay mejor favor que podamos hacer a la sostenibilidad que fabricar bien a la primera y sin desperdicio», resume Quintanal.
«Reutilizar nuestros propios materiales mejora la resiliencia industrial»
Más allá de la protección del medio ambiente, el reciclaje integral aporta una ventaja estratégica: la resiliencia industrial. Controlar internamente todo el ciclo reduce la dependencia de proveedores externos, algo clave en un contexto de tensiones geopolíticas que pueden comprometer el suministro de materias primas. «Nos permite aislarnos de factores externos que podrían ser disruptivos», señala.
Además, se traduce en competitividad: más del 90-95% de la materia prima que utiliza Clarios procede de baterías recicladas. «Puede ser un modelo a seguir por otras industrias. Y no solo desde el punto de vista del marketing: incorporándolo al proceso productivo, los beneficios son múltiples», defiende.
«La calidad no es algo a controlar, sino algo a construir»
La automoción es uno de los sectores más exigentes del mundo, y a sus estándares de calidad y servicio se suman hoy la digitalización, la electrificación, la industria 4.0, la inteligencia artificial y una regulación cada vez más compleja. Para afrontarlo, Quintanal apuesta por combinar tecnología y desarrollo del talento: «No se trata solo de hacer frente a estas disrupciones, sino de integrarse en ellas y aprovecharlas para ser constructores de un futuro apasionante».
En la planta, la calidad se integra en cada paso del proceso: ninguna fase avanza sin garantizar que la anterior se ha realizado en óptimas condiciones. A los controles automatizados se suman un laboratorio químico, que vigila las transformaciones químicas del proceso, y un laboratorio eléctrico, que verifica que cada batería cumple las prestaciones que esperan los clientes. «Con ese acompañamiento, la calidad al final no hay ni que medirla: sale simplemente la que se espera».
«Hemos llegado a juntar tres generaciones trabajando: abuelos, hijos y nietos»
Clarios lleva más de medio siglo en Burgos, y en ese tiempo la fábrica ha llegado a reunir a tres generaciones de una misma familia. «Eso refleja que la empresa cuida a sus trabajadores y genera un sentimiento de pertenencia. Detrás hay proyectos de vida: gente que considera que trabajando con nosotros puede formar su familia y construir su futuro».
Para atraer talento, la planta burgalesa es patrocinadora platino del programa STEM Talent Girl, de la Fundación ASTI, una colaboración que Clarios está extendiendo a todos sus centros en España. El objetivo, explica, es «ser el empleador de elección» y que quien quiera desarrollar su carrera vea en Clarios el lugar donde construir su proyecto de vida.
«Las profesiones del futuro las tenemos que ir construyendo hoy»
Además de la formación técnica, Clarios impulsa programas de liderazgo, desarrollo de soft skills y competencias digitales, enseñando a sus equipos a trabajar con herramientas de inteligencia artificial como Copilot o ChatGPT. Pero Quintanal destaca una habilidad por encima de todas: la adaptación al cambio.
«Tú puedes ser un ingeniero estupendo aquí, pero mañana a lo mejor tienes que ser programador de androides. No voy a poder ir al mercado a contratarlo, porque aquí no se estudia, pero sí podemos entrenarte para que te vayas adaptando. El cambio no se tiene que ver como un enemigo, sino como un compañero de viaje en tu carrera profesional».
«Lo complejo es llevar una estrategia global a la operativa diaria»
El gran reto de liderar una planta como la de Clarios, según su director, es trasladar la estrategia de la compañía (ser líderes en el almacenamiento de energía para la movilidad del futuro) al día a día de la fábrica. ¿Cómo? Explicando, liderando e integrando poco a poco las nuevas tecnologías, y combinando el conocimiento de los profesionales veteranos con el talento joven. «Dentro de 10 o 15 años nuestro proceso productivo no se parecerá en nada al de hoy, igual que el de hoy no se parece al de hace 15 años».
Preguntado por lo que más le satisface de su cargo, Quintanal lo tiene claro: las personas. «Que un trabajador jubilado se cruce de acera para saludarte quiere decir que algo ha quedado. Un negocio no se puede ceñir a unos resultados, que duran lo que dura la presentación del balance. Tiene que generar pasión, pertenencia y orgullo».
«Lo que tiene Burgos que no tienen los demás es precisamente su gente»
Si tuviera que convencer a un comité de dirección internacional de invertir en Burgos, Quintanal empezaría por su situación geográfica: a menos de tres horas de Francia y Portugal, junto a Madrid y con todo el norte de España accesible. A ello suma un ecosistema industrial «muy potente», en el que es fácil encontrar sinergias y expertos en cualquier disciplina, universidades como la Universidad de Burgos y una población orgullosa de su industria.
Pero el factor diferencial, asegura, son las personas: «Ese carácter castellano, recio, de amor por las cosas bien hechas. Si me han pedido 10, voy dando 12, 14… Eso no existe en otros lugares y hace que Burgos tenga que estar arriba en el listado de las primeras elecciones posibles. Porque la industria no se desarrolla solo con inversiones: hay que mantenerla, y ahí estamos las personas».
Un orgullo que, reconoce, deberíamos mostrar más. Él mismo lo hizo recientemente en un congreso de calidad celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao: «Les dije: “Que tenga que venir aquí a Bilbao a presumir delante de vosotros de la industria de Burgos”. Si no presumes, parece que no te creen».
Si prefieres escuchar a Eduardo Quintanal en persona, encuentra la entrevista completa en vídeo en nuestro canal de YouTube.
Sigue conociendo el corazón industrial de Burgos
Clarios se suma a la serie Burgos Corazón Industrial, en la que ya hemos conversado con:
- Andrés Hernando, CEO de Hiperbaric
- Ricardo García, directivo de Benteler
- Cristina Blanco, CEO de Antolín
- Raúl Melgosa, CEO de Komtes
- Nacho San Millán, presidente de FAE Burgos
- Mario Pampliega, director de planta de Gonvarri
- José María Vela, apoderado del ITCL
- José Juan Martínez, CEO de Molifibra
- Inés Fernández, directora de planta de L’Oréal
- Javier Dueñas, CEO de Campofrío