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Campofrío: 75 años después, Burgos sigue siendo el epicentro de sus operaciones y su centro de I+D más potente

Javier Dueñas, CEO de Campofrío, explica desde el espacio Burgos Corazón Industrial cómo una empresa fundada por tres socios y ocho trabajadores se ha convertido en una de las líderes de la alimentación en España: nueve fábricas, más de 3.000 personas, cuatro marcas en casi todos los hogares del país y un epicentro operativo, logístico y de innovación que sigue estando en Burgos.

Desde el espacio Burgos Corazón Industrial, impulsado por el Ayuntamiento de Burgos, seguimos acercándonos a quienes lideran el tejido industrial de Burgos. En esta ocasión, el turno es para una marca que forma parte del día a día de millones de personas y que, detrás del lineal del supermercado, esconde una operación industrial de primer nivel. Y para un CEO burgalés que entró en la compañía en 1995, con sólo 21 años.

«Somos una de las empresas líderes del sector de alimentación de España»

Campofrío cuenta hoy con nueve fábricas en España, emplea a más de 3.000 personas y llega al consumidor a través de cuatro marcas: Campofrío, Navidul, Revilla y Oscar Mayer. Con ellas, la compañía es la cuarta empresa con mayor penetración en los hogares españoles. «Esto nos exige una responsabilidad continua en lo que hacemos», señala Dueñas.

La compañía es la tercera más grande de Sigma, el grupo mexicano de alimentación con presencia global al que pertenece. Solo en Europa, Sigma factura en torno a 2.150 millones de euros, y prácticamente la mitad de esa cifra procede de España, entre Campofrío y Campofrío Frescos. Su liderazgo se concentra en charcutería: jamón curado e ibérico con Navidul; chorizo, salchichón y salami con Revilla; jamón cocido, pavo, salchichas y pizzas con Campofrío; y bacon y salchichas con Oscar Mayer.

El origen está en Burgos, en 1952: un pequeño matadero, ocho personas y tres socios (las familias Ballvé, Garay y Yartu). El año que viene la compañía celebra su 75 aniversario.

«Burgos es nuestro epicentro de las operaciones»

La ciudad concentra cuatro de las fábricas más representativas del grupo: la fábrica de La BurebaJamones Burgaleses, el centro de adobos y Campofrío Frescos. Aquí trabaja la mayor parte de la plantilla y aquí está buena parte de la red de proveedores.

Pero el peso de Burgos va más allá de la producción. En el polígono de Villalonquéjar se sitúa el centro logístico para toda España y, sobre todo, el centro de I+D más potente del grupo en Europa y el segundo más relevante a nivel mundial, junto a unos laboratorios punteros. A ello se suma un ecosistema de proveedores locales con los que la compañía ha codesarrollado tecnología a lo largo de décadas: «Hemos trabajado conjuntamente con algunos de los proveedores locales desarrollando tecnologías y procesos que han sido muy relevantes para nosotros, para el proveedor y también para el sector», explica Dueñas, que cita expresamente la robótica y las altas presiones.

«Desde 2019 hemos reducido todas las emisiones en un 39%»

Para Campofrío, la sostenibilidad industrial no es un capítulo aparte, sino una cuestión de eficiencia: «Cuanto más eficiente sea toda la gestión de tu cadena, mejor vas a conseguir llegar al consumidor en términos de soluciones, de eficiencia y de coste.»

La compañía acaba de firmar su compromiso con Science Based Targets para el escenario de 1,5 ºC, un hito que consolida años de trabajo previo. Entre las palancas activas: economía circular, con el aprovechamiento de lo que antes se consideraban subproductos para reincorporarlos a los procesos propios o de sus proveedores; paneles solares en todas las plantas; y envases y embalajes con un altísimo porcentaje de plástico reciclable y reciclado en loncheados, bandejas y tapas de pizzas.

Capítulo aparte merece la reducción del desperdicio alimentario en toda la cadena de valor, desde los proveedores hasta la nevera del consumidor, pasando por los almacenes logísticos y el lineal del supermercado. «Eso para nosotros es el corazón de nuestro negocio.»

«Estar preparado siempre con planes alternativos es fundamental»

Preguntado por el mayor caballo de batalla de los últimos años, Dueñas apunta a la velocidad: acompasar el ritmo de una sociedad que va por delante de la regulación. En el suministro de materiales reciclados y reciclables, por ejemplo, «ha habido más demanda que oferta», lo que obligó a trabajar en partnership con los proveedores para abastecerse de forma ordenada.

A ello se suman las distorsiones de la cadena de valor global (la pandemia, el estrecho de Ormuz), que exigen flexibilidad permanente. La compañía llegó a desarrollar un gemelo digital junto al MIT para someter toda su cadena de valor a un test de estrés: «Nos confirmó temas que teníamos muy claros de necesidad de planes alternativos y nos puso de manifiesto algunos temas en los que profundizar para el futuro.»

«Vemos un consumidor mucho más informado y preocupado por la salud»

La industria alimentaria de los próximos diez años estará marcada, según el CEO, por un consumidor en transformación continua. El foco de la compañía en los últimos años ha estado en la limpieza de fórmulas (el llamado clean label) y en la transparencia. Ahora, con el valor de la proteína reconocido en clave de salud, Campofrío refuerza ese concepto en sus distintas gamas.

Al mismo tiempo, la pirámide demográfica cambia: una población silver que llega en mejor estado de salud, más preocupada por cuidarse y con una alimentación más preventiva, conviven con perfiles sociales nuevos a los que también hay que dar respuesta. Y las tendencias viajan cada vez más rápido: el impacto del consumo de LTP1 en Estados Unidos o el crecimiento del consumo de fibra ya anticipan lo que llegará a España. «Lo que veis en Estados Unidos poco tarda en llegar a Europa, a España o a Burgos.» Por eso, dice, una de las palancas culturales de la compañía es la pasión por el consumidor.

«En seguridad alimentaria y calidad el nivel de exigencia es absoluto: no toleramos ningún fallo»

Mantener en marcha una operación industrial de esta dimensión tiene una particularidad frente a otras industrias: la vida útil del producto. «Las pizzas tienen 30 días de vida útil y tienen que llegar a los supermercados con máximo cinco o seis días», ilustra Dueñas. Con materias primas refrigeradas y perecederas, el nivel de estrés de toda la cadena es alto, y todavía mayor en Campofrío Frescos.

La respuesta ha sido cultural. La compañía lleva años aplicando el TPM, una metodología japonesa de calidad total que empodera al trabajador de línea con la responsabilidad sobre todo el proceso: no sólo su puesto, sino qué necesita la materia prima que entra y qué ocurre después de que el producto sale de su área. Ese trabajo tiene reconocimiento internacional: el equipo de la fábrica de La Bureba viajó a Japón para recoger el Premio a la Excelencia TPM, otorgado por el Japan Institute of Plant Maintenance, convirtiéndose en la primera fábrica del sector cárnico en Europa en conseguirlo.

«Llegamos a prácticamente 30.000 puntos de entrega»

La diversificación de canales es otra de las claves operativas. Además de la presencia en supermercados (donde el modelo de proximidad ha ganado peso frente al hipermercado, con visitas más frecuentes y cestas más baratas), Campofrío mantiene un canal tradicional y de hostelería que suma cerca de 30.000 puntos de entrega. «Somos una de las empresas que en refrigerado llega a más clientes de toda España.»

El canal food service supone aproximadamente el 15% del negocio y conecta a las marcas con parques temáticos, grandes eventos y cadenas de restauración organizada y no organizada. Ahí, subraya el CEO, la palabra clave es service: «No puedes fallar en una entrega el 15 de agosto, con España llena de turistas.»

«Hicimos una fábrica que, 11 años después, sigue siendo un ejemplo en el sector»

Hablar de automatización en Campofrío obliga a hablar del incendio de la fábrica de La Bureba y de la reconstrucción posterior. Dueñas se detiene antes en lo humano: «Nos vimos superapoyados por toda la sociedad burgalesa, desde nuestros trabajadores hasta los comercios, la población y las instituciones. No se me olvida una manifestación de más de 2.000 personas apoyándonos y pidiendo que invirtiéramos en Burgos.»

De aquel siniestro salió una fábrica pensada para el futuro, con unos niveles de robotización y automatización que más de una década después siguen siendo referencia en el sector. Un patrón que la compañía repite ahora en Valencia: tras la destrucción de la planta de Torrent por la DANA, Campofrío ejecuta un proyecto de reinversión en Utiel (con una parte de la actividad reforzada también en Burgos) que abrirá en junio de 2027 y aspira a ser una fábrica pionera a nivel europeo, protegiendo el empleo de más de 300 familias.

«La IA es un mundo de posibilidades tremendo»

La inteligencia artificial ya está en producción en la compañía, no en fase de titular. Un proyecto de demand sensing ha mejorado entre un 5% y un 10% la previsión de la demanda, con el impacto directo que eso tiene en desperdicio alimentario, nivel de servicio y costes. Un segundo piloto aplica IA a los procesos de curación de embutidos y jamón curado (productos por definición no homogéneos) para estabilizar y mejorar calidades, optimizar el consumo energético de los secaderos y ajustar los ciclos de producción.

Dueñas, que entró en la compañía en la era del fax y del correo interno en papel, lo enmarca en una trayectoria larga de adaptación tecnológica: «Esta que viene es tremenda, pero es una gran oportunidad, y el que no la aproveche va a estar desposicionado.»

«Tenemos que asegurar que todos vamos a la misma velocidad y que no le tenemos miedo»

¿Deben temer los trabajadores a la IA? «En absoluto.» El precedente es la nueva fábrica: cuando llegó una instalación mucho más automatizada y robotizada, la compañía desplegó un ambicioso programa de upskilling y reskilling para que la tecnología fuera el hábitat natural de la plantilla desde el primer día.

Esa apuesta enlaza con dos de sus palancas culturales: la curiosidad y las ganas de aprender y el compromiso de hacer exitosos a los demás, traducido en planes de sucesión y planes de carrera estructurados. «Tenemos que asegurar que tienen el espacio para aprender y mejorar con la tecnología, idóneamente para trabajar con nosotros, pero incluso para cualquier otro ámbito.» El propio CEO se pone como ejemplo: entró en 1995 con 21 años y llegó a la dirección de la compañía tres décadas después.

«Burgos, nuestras fábricas, nuestra gente y el sentido de pertenencia van muy de la mano»

El sentimiento de pertenencia aparece una y otra vez en la conversación. Dueñas recuerda la Convención Nacional de Ventas celebrada en Burgos, la primera presencial tras la pandemia, y la única jornada en que la compañía paró por completo la fábrica de Burgos para reunir a toda la plantilla en torno a sus valores.

Ese activo también juega fuera. «Cuando vienen los CEO y los equipos directivos de la mayoría de los supermercados y les enseñas tus fábricas, tus activos y cómo trabaja tu gente, y además lo envuelves en lo que es el Burgos industrial y en lo que ofrece la ciudad en patrimonio y gastronomía, es un activo sin duda clave.»

«Colaboración, generosidad y conocimiento»: las tres fortalezas del ecosistema burgalés

A quien esté valorando invertir en Burgos, el CEO le señala primero lo evidente: una ubicación geográfica que actúa como eje vertebrador de España. Pero su argumento de fondo es otro: «Lo más importante de Burgos es ese ecosistema empresarial emprendedor, donde tienes la mayoría de proveedores, centros tecnológicos y fantásticas universidades», en referencia a instituciones como la Universidad de Burgos.

A la hora de elegir tres fortalezas, Dueñas (que fue durante años directivo en Vitartis, la asociación de la industria alimentaria de Castilla y León) no duda: colaboración, generosidad y conocimiento. «Hoy no competimos unos contra otros; competimos en un mundo cada vez más abierto donde la competencia está en otros mercados y otras geografías. Cuanto más fuertes seamos como ecosistema, mejor.»

Y remata con una advertencia y una responsabilidad compartidas: el peso de la industria en el PIB burgalés es tremendo y ha dejado un poso en la forma de trabajar de la gente, «pero tenemos que seguir pensando en cómo sembrar las bases de la industria de los próximos años».

Sigue conociendo el corazón industrial de Burgos

Esta conversación con Campofrío forma parte de Burgos Corazón Industrial, la serie de entrevistas con la que damos voz a quienes lideran el tejido productivo de la provincia. Si quieres seguir descubriendo por qué Burgos es un ecosistema de referencia para desarrollar industria e invertir, te invitamos a leer las anteriores entregas del mismo formato:

Si prefieres escuchar a Javier Dueñas en persona, encuentra la entrevista completa en vídeo en nuestro canal de YouTube y descubre cómo una de las grandes compañías de la alimentación en España sostiene, día a día, el corazón de sus operaciones desde Burgos.

Entrevista a Javier Dueñas, CEO de Campofrío, Proburgos