Mario Pampliega, director de la planta de Gonvarri en Burgos, analiza desde el espacio Burgos Corazón Industrial qué significa mantener en marcha una fábrica de referencia dentro de un grupo industrial global: una compañía familiar nacida en Burgos, con más de 50 plantas productivas en el mundo, un negocio muy ligado a la automoción y una convicción por encima de todas: las personas son el corazón de la empresa.
Desde el espacio Burgos Corazón Industrial, ubicado en la primera planta del Forum Evolución Burgos e impulsado por el Ayuntamiento de Burgos, seguimos acercándonos a quienes lideran el tejido industrial de la ciudad y explican, desde dentro, por qué Burgos funciona.
«Es una empresa familiar, y ese arraigo es lo que tratamos de transmitir a lo largo de las generaciones»
La historia de Gonvarri arranca en Burgos en 1967, en un taller humilde de apenas 3.000 m² y con solo 15 personas. La levantó Francisco Riberas (el jefe», como lo llama Pampliega), junto a otros tres socios: González, Varela y Ruiz. De las iniciales de aquellos apellidos nace, de hecho, el propio nombre de la compañía.
El «espíritu intuitivo y empresarial» del fundador hizo que en pocos años se quedara al frente en solitario, reinvirtiendo cada beneficio para seguir creciendo. Casi seis décadas después, la planta de Burgos (la más longeva de todo el grupo, con 59 años de vida) forma parte de una red internacional que, sumando el grupo Gonvarri y su hermano Gestamp, «da de comer a más de 50.000 familias en todo el mundo».
«Mis compañeros de trabajo son el corazón de la empresa, son el alma de la empresa»
Si algo repite Pampliega a lo largo de toda la conversación es que el valor de Gonvarri se fundamenta en las personas. La compañía trabaja «por y para las personas» y a partir de ahí construye un ecosistema que descansa sobre tres pilares: seguridad, calidad y productividad. «Una empresa segura, una empresa con cero accidentes, es acogedora y es un reclamo para el talento», explica.
Ese compromiso va más allá del entorno laboral. La compañía impulsa iniciativas sociales lideradas por María Riberas, hija del presidente y responsable del área social del grupo. Entre ellas, un libro titulado Tu historia de verdad importa, elaborado con las cinco personas más veteranas de la plantilla (algunas presentes desde la fundación), que han dejado plasmadas sus experiencias de toda una vida en la empresa. «Son cosas entrañables que van calando en el ADN de nuestros trabajadores», señala.
«Esa exigencia yo la he visto siempre como una oportunidad»
La automoción concentra entre el 65% y el 75% del volumen de negocio de la planta, un sector en el que Gonvarri lleva trabajando más de 50 años. Lejos de vivir esa presión como una carga, Pampliega la reivindica como un motor: «El mercado del automóvil nos ha permitido adaptarnos a los nuevos ratios de calidad, y eso ha sido una oportunidad para seguir creciendo cualitativamente».
La lógica, para él, es clara: quien es capaz de estar en la exigencia del automóvil está preparado para operar con solvencia en cualquier otro mercado. «Transformar la exigencia en oportunidad no es fácil, pero para eso trabajamos día a día», apunta, ligándolo de nuevo a la formación y a la cultura de calidad y seguridad.
«Lo más difícil de gestionar no son los plazos ni la calidad: son las personas»
Preguntado por el mayor reto de una planta industrial, Pampliega sorprende con su respuesta. No son los plazos, ni la calidad, ni los cambios: «Lo más difícil es la gestión de las personas. Todos tenemos voz y voto, todos opinamos, y unificar es muy complicado».
Dentro de esa gestión, subraya un elemento decisivo: la flexibilidad. «Hoy el mundo es muy cambiante; de una semana para otra es completamente diferente por las circunstancias geopolíticas, y transmitir esa flexibilidad a las personas es muy difícil, porque somos reacios al cambio». Un rasgo que, reconoce, quizá esté especialmente presente en el carácter burgalés, muy arraigado a su tierra: «Burgos es una ciudad muy cómoda, muy fácil para vivir, y desde aquí animo a que la gente venga a vivir a ella».
«Muchas veces queremos lanzar un cohete a Marte y nos quedamos en el camino»
Sobre inteligencia artificial, automatización y digitalización, Pampliega es partidario de apostar con decisión, pero «con cabeza». Considera estas tecnologías una condición imprescindible para posicionarse en el futuro («todas las empresas que apuesten por ellas van a estar mucho mejor posicionadas en el mercado»), siempre que se apliquen a casos reales y de éxito: robots, RPAs o mejoras ergonómicas que reduzcan costes, bajas y absentismo.
Frente al temor a la destrucción de empleo, defiende una lectura de evolución, no de desaparición: donde antes había un trabajador manual, después harán falta una o dos personas con talento para hacer funcionar esa automatización. Y lanza un mensaje al ecosistema formativo y universitario de Burgos: «Está muy bien implantar tecnología, pero si no hay nadie que sepa manejarla, esto no funciona». En ese punto reivindica la Formación Profesional como pieza fundamental para la planta.
«La materia prima es clave y estratégica para nosotros»
Entre los puntos críticos que pueden poner en riesgo la operativa de una planta, Pampliega sitúa en primer lugar la materia prima, que supone más del 85% de la facturación. Y alerta sobre la situación de la siderurgia europea: «No compite en igualdad de condiciones con otros mercados como el chino; necesitamos aranceles y mecanismos como el CBAM (el impuesto sobre las emisiones de CO₂) o que nuestra siderurgia esté perfectamente protegida».
La geopolítica añade tensión a la ecuación: bloqueos en el estrecho de Ormuz o en el canal de Suez complican el suministro internacional. Frente a ello, la pertenencia a un gran grupo, con las compras centralizadas en Madrid y grandes volúmenes de negociación, ofrece capacidad de maniobra. A esa lista de prioridades estratégicas, Pampliega suma la sostenibilidad: «Ya forma parte de nuestro eje neurálgico; estamos invirtiendo mucho para ser cero emisiones en un futuro cercano, con un plan por etapas».
«En el sector del automóvil jugamos en primera división y a nivel top»
Pampliega tiene claro dónde se mide hoy la competitividad de la planta de Burgos: no tanto frente a rivales externos, sino dentro del propio grupo. «La competitividad nos la marcamos entre nuestros propios centros productivos, entre nuestros primos hermanos de Iberia», explica. Ser muy eficiente, con una gran productividad y unos costes muy controlados, es lo que hace que un nuevo proyecto se adjudique a una planta u otra.
Y en ese torneo interno, Burgos compite en lo más alto: «El sector del automóvil no te deja jugar más que en primera división; en cuanto bajas un poco el nivel, te quedas fuera». La planta produce en torno a 500.000 toneladas anuales trabajando al 60-70% de su capacidad, con margen para llegar a las 750.000. La conclusión es rotunda: Gonvarri Burgos está preparada para seguir creciendo, y las nuevas tecnologías le permitirán «hacer más con menos».
«Burgos es una ciudad muy apetecible, con un ecosistema industrial perfecto»
Para cerrar, y con la mirada puesta en quien estudie invertir en Burgos, Pampliega resume los grandes activos del territorio: terreno disponible para expandirse «de una forma muy fácil», buenas comunicaciones terrestres en las cuatro direcciones, posibilidades a nivel energético y, sobre todo, una paz social poco habitual. «No es una ciudad de conflictos; tenemos convenios con condiciones favorables y una cultura laboral muy arraigada», afirma.
La presencia de empresas consolidadas y contrastadas dentro del perímetro nacional e internacional retroalimenta ese ecosistema y lo hace atractivo para atraer nuevas inversiones. «La industria es el core y los fundamentos que pueden hacer que una ciudad tenga éxito, y en Burgos se está trabajando en ello», concluye, agradeciendo la apuesta del Ayuntamiento por poner en valor el tejido industrial de la ciudad.
Sigue conociendo el corazón industrial de Burgos
Esta conversación con Gonvarri forma parte de Burgos Corazón Industrial, la serie de entrevistas con la que damos voz a quienes lideran el tejido productivo de la provincia. Si quieres seguir descubriendo por qué Burgos es un ecosistema de referencia para desarrollar industria e invertir, te invitamos a leer las anteriores entregas del mismo formato: Andrés Hernando, CEO de Hiperbaric, Ricardo García, directivo de Benteler, Cristina Blanco, CEO de Antolín, Raúl Melgosa, CEO de Komtes y Nacho San Millán, presidente de FAE Burgos.
¿Quieres escuchar a Mario Pampliega en primera persona? Encuentra la entrevista completa en vídeo en nuestro canal de YouTube y descubre desde dentro cómo se sostiene, día a día, una planta industrial global desde Burgos.